De pequeños prácticamente todos jugábamos a los Tamagochi,
aquellas mascotas virtuales pixeladas. Fueron nuestras primeras mascotas
virtuales, que sí, molaban, los dos primeros días, porque a partir de ahí, se
te olvidaba alimentarlo, jugar con él, y el bichito seguía ahí, y de vez en
cuando hacía algún sonidito para que te dieses cuenta de que estaba ahí, pero
bah, ¿para qué?
Después del Tamagochi crecimos, y llegó, la NDS (Nintendo
DS, Dual Screen). Y con ella, nuestras segundas mascotas virtuales, el Nintendogs.
Bueno, todo hay que decirlo, más que por el juego te comprabas esto por la
consola, porque la NDS ha marcado una generación, pero no nos vayamos por ahí. El
juego consistía básicamente en cuidar de unos cachorritos que, nunca, nunca,
crecían. Sí, otro juego que, la verdad, estaba bastante bien, y con el que
todos nos hemos entretenido, los dos primeros meses. Luego lo cogías de vez en
cuando, porque esta vez, los japoneses que son muy listos, vieron que al
Tamagochi ni caso, y esta vez como eran perros pues podían poner una
advertencia: ¡si los abandonas mucho tiempo te abandonan! Y ahí estaba nuestro
miedo, así que por si acaso tras los dos meses sin parar de jugar, nos
conectábamos una vez por semana o así para darles de comer y acariciarles un
rato. Pero yo no sé vosotros, pero yo estuve un año sin tocar el juego, y ahí
siguen los perros.
El caso es que tras la NDS ha salido la NDS Lite, y después
la 3DS, y luego la 3DS XL (para los que tenemos las manos grandes…) y seguirán
saliendo, con los años. El caso es que ahora han sacado el Nintendogs + cats,
por si ya no era difícil cuidar tres cachorros de perro, ahora le hacen el
añadido de los gatos (que bien sabemos que si juntas un perro y un gato…), pero
bueno, los japoneses se querían arriesgar. Y sí, la dinámica es la misma solo
que en 3D (aunque yo aún no he visto ningún gato que te de “la patita” ni que
se siente, y eso que lo he intentado).
Y bueno, tras esta rápida (pero aburrida, que lo sé) reseña sobre los juegos de mascotas virtuales
(que alguno me habré dejado por ahí olvidado) llega la mascota revolucionaria
entre, ya no niños pequeños, sino adolescentes y adultos: EL POU, la mascota
virtual del móvil (que poco parecido le veo yo con una mascota, pero bueno,
como viene del espacio… Aunque podría ser, no sé, verde, de color por defecto,
porque el marrón…). Esta aplicación ha revolucionado el mundo, de hecho si
dices que no tienes Pou te miran con cara rara (¬.¬). Pero, ¡nah!, cosas de la
gente.
Bueno, al bichito este tienes que darle de comer, jugar con
él, ducharle (que no es lo suficientemente autosuficiente para ducharse solo ni
cuando pone “Size: Adult”, que hasta incluso así tienes que ir limpiándole todo…).
Bueno, lo bonito de los juegos es que al menos son entretenidos, la comida es
comida normal (poco saludable será para el bicho), y se gana dinero jugando y
subiéndole de nivel (sí, esto como los Pokémon, aún tenemos que preocuparnos
por los puntos de experiencia).
Bueno este al menos ha conseguido entretenernos más tiempo,
y se está de cuatro a cinco meses enganchado al bichejo este, luego lo coges de
vez en cuando , así porque estés en la sala de espera del médico y no tengas
otra cosa que hacer (porque normalmente eso de la buena señal de cobertura ahí,
justo en el lugar más aburrido de la tierra, no hay, por tanto adiós 3G, y 4G,
no os creáis más importantes, y adiós whatsapp y twitter).